De todos los oficios que tienen las cosas, el grupo Congreso en el suyo da clases

Fotografía: Víctor Rojas

Fotografía: Víctor Rojas

 

Por Rodrigo Silva Paris*

El pasado 3 de septiembre se presentó la banda chilena Congreso en el Teatro Municipal de Valparaíso donde presentaron Terra Incógnita, su segundo álbum, editado en 1975 bajo etiqueta EMI Odeón. El Golpe de Estado de 1973 hizo que el proceso de grabación se viera truncado y la presentación de este disco se retrasara dos años, siendo lanzado en 1975 con escasa difusión fruto de la censura. Hoy, luego de 41 años, el disco es tocado ante un teatro repleto de seguidores. 

Primero que todo hay que destacar la energía que poseen sus integrantes quienes en su mayoría están sobre los 60 años, desarrollando varios conciertos al mes en jornadas dobles de viernes y sábado. Derrochan experiencia y desplante en el escenario, con una gran experticia en la ejecución de los instrumentos y alto nivel vocal. 

El concierto empieza unos minutos más tarde de lo programado, cosa bastante usual en la escena musical chilena. Conociendo el trabajo de Congreso el espectáculo comienza antes que los músicos empiecen a sonar, ese trayecto de a pie por Valparaíso camino al Teatro hace mucho sentido a estrofas de sus canciones como: “los niños del puente, narices heridas/ el cuerpo se enfría, el diario se vuela/ un hombre llorando, la feria madruga/ los perros ladrando, la luna se esconde”. Todos deberíamos tener los ojos en la calle, como nos sugiere la banda.

congreso-terra-incognitaAsí como el significado de Terra Incógnita que es tierra desconocida, este disco nos invita a buscar dentro de los distintos escenarios de la vida, comunes y corrientes, con penas, desgracias y matices de alegría como es el  día a día y preguntarnos “¿Y tú dónde estarás?/ ay,ay,ay,ay,” o cómo no evocar ese gran verso con el que comienza Romance: “De tanto darle vida a la muerte/ fuimos matando a la vida”.  Y cómo nos siguen haciendo eco después de 40 años Los maldadosos: “Al hambre de los humildes/ producto de la avaricia”, y suplicar a la Verónica: “Renuévame cada mañana/ como a las flores, no olvides” para abrirle paso a la alegría con el Torito, un instrumental con referencias de fiesta nortina y embelesarnos con “tus ojitos que son tan puros y llenos de sol”, recordando que un día, “Ahí estaremos: tú y yo, todos/ Inmensamente alegres, reunidos”.

Congreso tiene de esos instrumentales de música latinoamericana folk progresiva que simplemente dejan al gozo y te mandan a la lona sacando un himno como Vuelta y vuelta, donde todos prácticamente sabemos qué sigue a “sucede que me estoy quedando triste/ sucede que me canso de reír”. Vamos cerrando esta hipnósis a nuestros sentidos con esta boda de Chile con Occidente: ”Y a tu sencilla alma de Reina Campesina/ Te vestirán de blanco/ No, no, no, no lo queremos/ deberías ir como tu eres, vestida/ de araucaria majestuosa”… para finalizar con el dormir de las piernas muriendo detenidas.

Si quieren estadísticas, este disco fue seleccionado por la Revista Rolling Stones como el nº 13 de todos los discos en la historia de la música Chilena. Escucharlos en vivo siempre es un disfrute y no una nostalgia al disco, con una gran puesta en escena, con un Tilo González en batería al frente del escenario, algo muy poco común en las bandas, y donde queda la impresión que todos son protagonistas. De todos los oficios que tienen las cosas… Congreso en el suyo da clases de cómo hacer bien las cosas.

El concierto fue redondo. Buen sonido, una hora y media de espectáculo, sin ningún regalito especial extra, esperando la condición de localía y con las intervenciones de Pancho Sazo que siempre dejan un gusto a reflexión.

Espero que puedan seguir así unos 20 años más siendo uno de los mayores referentes en las tablas criollas.


*Asesor en Prevención de Riesgos Universidad Técnica Federico Santa María. Participante del 2º Taller de Escritura La Juguera Magazine.

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