Cuerpos fuera de campo

 

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Por Alberto Madrid Letelier*

La exposición Iconos de la ilusión se inscribe en la lógica de la contigüidad. Se sabe que la fotografía es un corte espacial y temporal y en ese sentido, cuando se realiza una toma, el encuadre supone el fuera de campo. En este caso también funciona como representación, donde los iconos de los clichés expuestos dan cuenta del referente. Éstos refieren a fragmentos de una galería.

Recupero las significaciones de galería: Pieza interior de paso, larga y cubierta, normalmente con arcadas o columnas, en la que se colocan cuadros u objetos decorativos; 2. Pasillo abierto al exterior, o con columnas o vidrieras, b. Balcón o mirador corrido a lo largo de la fachada; 3. En una cárcel: Pasillo abierto a un patio central que da acceso a las celdas; (…) 5. Local destinado a la exposición y venta de objetos de arte, especialmente pintura y escultura. Frecuente de arte; (…) 7. (lit.) Conjunto o colección [de personas o cosas selectas]. Estas designaciones correspondientes a galería, provienen del diccionario.

Iconos de la ilusión es una construcción de una galería. Las imágenes corresponden al registro que realiza Mabel Arancibia, en el año 2003, en el momento en que el fuera de campo del recinto ex cárcel de Valparaíso es vaciado y temporalmente abandonado, para luego ser reutilizado como centro cultural.

Todo está lleno de significaciones. Desde el entendido que la fotografía fija y retiene lo que está expuesto a desaparecer. Aquí se fija el residuo de los fragmentos y huellas de los moradores que ya no están, quedando sólo la huella de quienes habitaron el lugar. De ahí lo indicado más arriba sobre la contigüidad de la relación registro y fuera de campo, la que es recuperada en otra extensión: el lugar donde hoy se expone la galería de Iconos de la ilusión, opera por contigüidad respecto del registro realizado en el pasado.

Entonces son varias las galerías, según las designaciones recuperadas: como origen, la galería de las celdas; en su interior, la galería que los reclusos armaban en sus muros; y la galería como colección que Mabel Arancibia arma y expone.

Los más de veinte clichés en exposición tienen algunos correlatos que narran la colección. Por cierto las imágenes son preferentemente de mujeres, de las más diversas procedencias, refiriéndome a las imágenes recortadas de revistas y periódicos que son pegadas en los muros. Lo que se reitera en ellas es la pulsión sublimada del deseo, ya que a diferencia de las que se encontraban tradicionalmente en los talleres mecánicos o de los zapateros en las cuales se enfatiza la desnudez, aquí corresponden a rostros de modelos, actrices, algunas reconocibles, que representan el inconsciente cultual, aludiendo a la época de la imagen en su origen, antes que ésta se convirtiera en arte.

La galería que construye Mabel Arancibia reúne diferentes tradiciones y cánones de la belleza: desde la escultura de la Venus del Nilo, a la imagen de la Virgen María, a la de las modelos de consumo. Son muchas las capas de lectura en las cuales se podría ejercitar una especie de semiología de la imagen con relación a los usos y contextos, entre otras.

Los iconos son recuperados en su condición residual del deterioro y la ruina. Son rostros que responden a diferentes épocas. La seducción que ejercen en su mirada es doble, la del cuerpo ausente y el del espectador que se siente capturado en su campo de visión, generándose una puesta en abismo.

Otro elemento que se reitera en las imágenes de Iconos de la ilusión es la superposición de texturas, las que se pueden asociar en un juego de palabras como un texto. También éste se puede considerar como un tejido de relaciones, noción de reminiscencias barthesianas, refiriéndome a lo que Barthes en su lectura de la imagen fotográfica establece como categorías de análisis: el studium y el punctum. El primero que da cuenta del referente el cual reconocen todos los espectadores, en tanto el segundo es de carácter personal, cada espectador lo establece desde su experiencia.

A propósito de textura, al remirar las imágenes de Iconos de la ilusión con cierta detención, se descubre que se reitera un elemento de porosidad y deterioro, remitiendo a la huella física del origen de la toma fotográfica. Participando de esa característica de atestiguamiento de la fotografía, otra vez Barthes cuando señala la condición de certificado de existencia que tiene la fotografía. De ahí que el trabajo de Mabel Arancibia se relaciona con la memoria.

Con relación a la designación “cuerpos fuera de campo”, se plantea en alusión a la ausencia de los cuerpos del espacio de enunciación. Lo que se rescata como memoria del lugar, es la huella dejada en el pegoteo de las imágenes transformándose en un diario del habitar. El espectador presupone las “ilusiones” de los reclusos en la superposición de las imágenes que funcionan como crónicas de sus deseos.

En la cercanía de la cronología con que está trabajando Mabel Arancibia, en otro fuera de campo se encuentra la obra Cautivas de Jorge Brantmayer. Durante los años 2004 a 2007, Brantmayer realizó un registro de mujeres en recintos carcelarios, resultando una serie de fotografías de 180 x 120 cm., configurando una galería de personajes que resignifica la noción de “personas selectas”, abriendo el retrato al relato de los omitidos o silenciados, ya que el relato, en la tradición del género retrato, supone la construcción de una épica: de ahí la idea de posar para pasar a la historia. La dislocación que introduce Brantmayer es precisamente dar cuerpo a los invisibilizados.

Entonces la contigüidad de la obras de Arancibia y Brantmayer se refiere al espacio de la enunciación, es decir, a los recintos carcelarios, pero diferenciándose en las estrategias de los enunciados: en uno es la visibilización de los sujetos cautivos y en el otro son los residuos de las imágenes coleccionadas.

Anteriormente mencioné que la fotografía fija todo lo expuesto a desaparecer. En el trabajo de Mabel Arancibia su “ilusión” de rescate responde a la pulsión de utilizar el registro como una estrategia de resistencia contra el olvido, en atención a que siempre los lugares de reclusión se han ubicado en los extramuros de la ciudad, en su margen, contribuyendo así a su invisibilización y abandono. Por ello, las imágenes de Iconos de la ilusión, en su condición de registros, se desplazan metafóricamente a vestigios de una memoria visual que es rescatada del olvido.

Como indica Mabel Arancibia en su relato de obra, Iconos de la ilusión también extensivamente tiene otras connotaciones, como la dimensión política de la memoria de la sociedad chilena, con un duelo no resuelto respecto de los cuerpos ausentes, tensionando la dimensión pública y privada de la memoria. La artista recurre a la fotografía como un medio de testificación, para construir un archivo rescatado de la ruina.

*Decano de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha, curador de la exposición Íconos de la Ilusión.


La exposición fotográfica Íconos de la Ilusión se puede ver hasta el 30 de noviembre, en el Parque Cultural de Valparaíso, de lunes a domingo de 10 a 19 horas con entrada liberada.

Mabel Arancibia Martínez

Nació en Valparaíso un 31 de diciembre. Es Licenciada en Arte mención en Pintura de la Escuela de Bellas Artes de Valparaíso (1993). Se ha especializado en arte fotográfico en Fotografía Foto-Cine Club Valparaíso (1988), con Inés Balmaceda del Río (1990), además de fotografía en cine con Héctor Ríos en la UTFSM (1994), en el Centro de la Imagen México DF (1999) y en la Escuela de Fotografía Cámara Lúcida, Valparaíso Chile (2002).

Ha realizado proyectos relacionados con la memoria social y humana de Chile y ha participado en cortometrajes en 16mm. en Valparaíso y en la  publicación  del libro Historia de los Orígenes de una Comunidad, Pesca Artesanal en la ciudad de San Antonio. Además con Editorial LOM, publicó un proyecto Fondart (2002).

En materia expositiva, realizó una exposición individual en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura “En Blanco & Negro” (1997) y participó en la Exposición de Emulsiones Artesanales Escuela Cámara Lúcida, Pasantía Fondart Cámara Lúcida (2004). Recientemente participó como artista invitada al Primer Coloquio sobre Escritura y Visualidad, Archivo y Memoria, Hacia un Diálogo Ecuatoriano-Chileno llevado a cabo en octubre de 2014 en la Universidad de Cuenca, Ecuador.    

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