Crítica Teatral: «Recabarren», el disparo latente sobre la idolología nacional

Recabarren-LJM

Por Carolina Torres / Fotografía: Nelson Campos

“¿A qué organización social pertenece a usted?”, es una de las preguntas implícitas en la obra «Recabarren» dirigida por Cristian Keim, invitándonos a pensar y repensar el espacio de lucha y reivindicación social existente.

Luis Emilio Recabarren – fundador del Partido Obrero Socialista y del Partido Comunista de Chile – se suicidó un 19 de diciembre de 1943 a los 48 años, con varias batallas perdidas, otras ganadas y con el ímpetu de legitimar los derechos de la clase trabajadora. Fundó varios periódicos, fue educador, creador de compañías teatrales, parlamentario y militante internacionalista. Se quitó la vida por la decepción y la tristeza de vivir añorando un mundo mejor. Para algunos es una cobardía, para otros, demasiada pasión.

Pero independiente de la visión que se tenga sobre este hecho político, Recabarren es parte de la lucha obrera de nuestro país, por lo tanto, interpretar la vida de este líder sindical de una forma nueva y atrayente no es fácil, porque encarna una ideología sostenida bajo los cimientos de un Chile social y culturalmente distinto, donde el cliché abunda y las diferencias se devoran.

Por esta razón, el montaje teatral «Recabarren» logra -de una manera interesante y por sobre todo sencilla- articular a partir de cuatro personajes en escena, diversos discursos en torno a los postulados del líder sindical, convirtiéndose en una gran obra de pensamiento y no de reconstrucción, que llama con humor e inteligencia a la reflexión del espectador y se hace parte del Chile en el que estamos sumergidos.

El montaje tiene una duración de una hora y media y relata la historia de un grupo de trabajadores de un supermercado, que al unirse en un sindicato deciden realizar una obra teatral sobre la vida de Luis Emilio Recabarren, mientras esperan la resolución de sus demandas por parte de sus empleadores. Dentro de ese juego, cada uno representa una mirada distinta que cuestiona la figura del fundador del Partido Comunista o la exacerba, a medida que recrean sus discursos y pasajes de vida.

El espectador -si es que así lo desea- , puede ver dos representaciones de Recabarren en escena. La primera es la del empleado de supermercado que debe actuar como él y se mantiene toda la obra con la condena mortal de una herida en la cabeza. La segunda es la del líder sindical del supermercado, que termina siendo cuestionado por sus compañeros, demostrando lo irrisorio de los sindicatos contemporáneos, donde la lucha obrera se da entre los mismos trabajadores y prima la soledad. Un Recabarren moderno.

 

Una de las características fundamentales de la obra, es que el público que se enfrenta a ella y no conoce a Luis Emilio Recabarren, es introducido a su figura a través de los mismos diálogos, recopilaciones de textos utilizados y las representaciones que allí se dan. En resumen: un montaje que despliega humor, educación, reflexión y entretención, legados que el propio Recabarren utilizó en el teatro.

 

Y es que a pesar de los años, aún no se ha logrado la unión y organización que el líder sindical soñaba. De esta forma, se hace imprescindible conocer a quien comenzó con osadía esta lucha social que los tiempos que corren puede verse reflejada en las calles, tras las pancartas que exigen dignidad, en la rabia por las largas filas en los hospitales, en el ímpetu de conseguir gratuidad en la educación, en la urgencia de una mejora salarial, en el cansancio del esfuerzo diario. Todo bajo el alero de un sistema que le rinde pleitesía al dinero y que parece no respetar a los seres humanos.

 

La obra comienza con un disparo, un símbolo potente, porque es una bala que sigue atravesando la historia de los jornaleros, apatronados, estudiantes y quienes desde una marginalidad desarraigada del poder nacional, habitan la herida. Un surco tan frágil como una larga y angosta franja de tierra.

 

Este montaje es parte del proyecto teatral “Triología de Tiernos y Feroces” escrito por Cristian Figueroa (Fondart 2014)  y que en primera instancia llevó a las figuras de Pablo Rokha y Violeta Parra, a quienes los une el vigor, la lucha y la decisión de acabar con todo.


 

FICHA TÉCNICA

Dirección: Cristian Keim / Elenco: Verónica García-Huidobro, Rafael Contreras, Gonzalo Durán, Juan Esteban Meza / Asistente de Dirección: Gonzalo Durán
Diseño escenografía e iluminación: Cristian Reyes / Diseño Multimedia: Eduardo Cerón / Producción: Francisca Babul

 

 

 

 

 

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