Crítica Teatral: De Rokha, el poeta insobornable

Tiernos y feroces se titula la trilogía teatral escrita por el dramaturgo y director de la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso Cristian Figueroa, que nos presenta los últimos momentos en la vida de tres personajes chilenos emblemáticos: Violeta Parra, Luis Emilio Recabarren y Pablo de Rokha. Éste último fue el primero en debutar este 12 de noviembre en el Parque Cultural de Valparaíso bajo la dirección de Andrés Hernández.

 

Foto: Nelson Campos

Foto: Nelson Campos

Por Liliana Muñoz

Entrando al auditorio los cinco actores ya se encuentran instalados sobre el escenario, donde permanecen inmutables mientras el público continúa ingresando y acomodándose en las butacas. Una luz tenue y una música de fondo ambientan la espera antes de comenzar la función. Luego de diez minutos: silencio absoluto. ¡Basta!, es la primera palabra que grita Pablo de Rokha.

El poeta se encuentra sentado en la cabecera de una mesa con cuatro sillas en primer plano. El resto del elenco se ubica al fondo en una plataforma y algunas bancas, las cuales conforman la sencilla escenografía.

Arnaldo Berrios es quien personifica a Pablo de Rokha con una actuación intensa, bastante convincente y atractiva. Catalina Saavedra, la coprotagonista, con un vestido rojo que la hace resaltar del oscuro escenario escasamente iluminado, también destaca interpretando a Winett, esposa y musa del poeta.

La obra abarca parte de lo que sabemos o creemos saber de la vida y personalidad de Carlos Díaz Loyola, más conocido como Pablo de Rokha: enemigo de Pablo Neruda, de los “intelectontos”, de los vendidos al sistema, de los poetitas de salón, militante del partido Comunista e insobornable.

Nos muestra dos caras del poeta, por una parte, su lado más feroz, manteniéndose íntegro a sus convicciones y a su origen. Criticando y luchando constantemente con la corrupción política e ignorando los reconocimientos a su obra tildándolos de superficiales e inútiles.

Por otra parte, nos adentramos en su intimidad, en su faceta más tierna y profunda: su vida familiar y su amor hacia ésta, la pérdida de sus hijos y la muerte de su esposa. Un conjunto de eventos en la vida del poeta que parecen conjugarse para dirigirse a un solo resultado: su suicidio.

Las escenas no se sitúan en una narración convencional, no hay un diálogo que no esté lleno de recursos literarios. Todo es muy poético desde la estructura hasta los parlamentos, predominando los monólogos, los saltos temporales y los personajes secundarios que van mutando entre varios roles.

“Voy a cometer un webonicidio”, “no llevarán a este viejo de la mano a mear, antes de eso me pego un tiro”, “desprecio la intelectualidad podrida”, “la poesía no sirve para nada, nosotros le servimos a ella”, reclama Pablo de Rokha. Frases que intentan reflejar su desmesurada personalidad.

Sin duda, una obra sugerente, llamativa, totalmente contemporánea en cuanto a técnica y recursos. Estimulante principalmente para los conocedores y seguidores de este poeta, pero que puede resultar muy confusa para quienes vayan a conocerlo por primera vez, que sólo han escuchado su nombre y de su carácter subversivo. No es una obra acerca de su biografía, sino más bien nos propone una visión introspectiva de él a través de diferentes sucesos que lo llevaron a decir basta a su propia vida.

 

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