Crítica de Teatro: Días como navaja


Por Javiera Martínez Daza

Días como navaja / Proyecto Bukowski de la compañía Teatro Conciencia nos sumerge en un viaje de poesía descarnada donde el dolor causado por la fractura del mundo se decanta sobre el  mismo. Del mismo modo que Bukowski se basa en los relatos de Los Ángeles, aquí podemos ver algo del realismo sucio de cualquier casa porteña con el alma en ruinas.

Un haz de luz nos indica que éste es el lugar, como es característico de Teatro Conciencia, la calle también es escenario y el viaje del público ya ha comenzado, a la espera de una noche de celebración de cuatro eufóricos amigos. Los personajes nos conducen por el pasillo de una casa en la que no sabemos si queremos estar, pues somos testigos y consentimos tácitamente lo que allí ocurrirá.

La performance de Teatro a Conciencia es un experimento en torno al imaginario de la poesía bukowskiana, bajo el pretexto de un carrete que deviene en tragedia obscena, una provocación donde los secretos más oscuros son expuestos con descaro. 

En esta ocasión, el montaje dirigido por Christian Verdejo construye acertadamentsu lenguaje a través de lcomposición cuerpo y textootorgando significado a un espacio no convencional para las artes escénicasexplorando recursos escénicos donde la iluminación lúgubre, la música, los aromas, la exaltación de lo visual, lo que se oye tras las puertas y se entrevé entre las ventanas, contribuyen a descubrirlos recovecos de la casa como la intrincada psiquis de los personajes.

Podría pensarse entonces que esta invasión de los sentidos puede resultar opresiva para el públicoEn mi opinión, “Días como Navaja” representa una evocación incómoda, pero hipnótica, despierta simpatía la ironía, esa necesidad humana de hallar disfrute en la adversidad y aquella capacidad de sublimar la existencia a través de la palabra, la posibilidad de compartir algo de quienes somos, aunque permanezcamos completamente solos en el interior.

Se destacada la elección de los actores que interpretan cada personaje, donde podemos ver que Nolasco Coray, Paula Prado, Gustavo Rodríguez y Alexander Castillo se entregan a sus personajes sin prejuicios, permitiéndose encarnar aquello que tememos ser, aquello seres con los que no deseamos encontrarnos, protegidos ahora bajo la esfera de ser público, lo que me hace preguntarme ¿Hasta qué punto el teatro nos implica en qué medida consentimos lo que ocurre con nuestro silencio? 

El público acostumbrado a relatos lineales, mensajes absolutos o una historia en la que se explique porqué los personajes se comportan de cierto modo, no se sentirá satisfecho con esta performance. La dramaturgia Bukowski/Coray sólo busca exponer desde diversos ángulos aquella fractura humana que nos cuesta admitir y, en último caso, como diría el argentino Rodrigo García, el teatro no está obligado a explicar nada. “Días como Navaja” es una puesta en escena para entender con el corazón abierto e involucrar los sentidos, recomendada para una noche intensa.

 

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