¿Cómo responder al presente? Destruyendo en nuestro corazón la lógica del sistema

Pésimo Servicio @pesimoservicio_

Por: Val Rudolphy | @valosa

La cueca suena de fondo, a toda hora. Con esa misma música de fondo se llevó a cabo el tizado de la mítica Quinta de los Núñez, segundo en ser registrado, trabajo colectivo realizado por Pésimo Servicio, junto a un conversatorio sobre violencia y Derechos Humanos que invitó a cambiar el usual tono que tiene este lugar.

Pero es que ya nada es lo mismo. Ni en Valparaíso, ni en Chile.

“Hay que aprender a vivir de nuevo”, comentan.

¿Cómo creen que se hace para no olvidar lo importante en un momento como el actual?

– Más que concentrarse en que algo no se nos olvide, lo clave es que no se nos obligue a olvidar. Eso es lo que nuestro aparato de educación ha hecho siempre, llevar a un olvido forzado que hoy queremos limitar.

– Una de las frases que hemos usado en las impresiones, es la de “destruir en nuestro corazón la lógica del sistema”, que es algo orgánico que se da hoy. Hay un cambio de switch de la ciudadanía, algo se modifica. Por ejemplo, se desarticula el trabajo individual por lo que está pasando: hay un cambio en el formato de trabajo. Todo lo que está pasando tiene una esencia, una energía creativa que transforma y hace que pasemos de lo cerrado a lo abierto. Lo que hacemos hoy con Pésimo Servicio tiene eso, la intención de intervenir el espacio público que provoque un análisis.

Las cuatro voces presentes se entremezclan. Lo que dicen es claro: esta modificación en nuestra configuración social, que está removiendo cada capa de nuestras vidas, tiene que ver con el relacionarse, con los afectos. Con la necesidad de vernos y encontrarnos, de escuchar.

– También va en ampliar les formates e instancias para entrar en contacto más directo con la gente, por ejemplo, la misma participación en los cabildos y asambleas, mantenerlo. Seguir generando material, como lo que estamos haciendo. 

– Es difícil hoy hacer la vida como la hacíamos antes. Es importante sostener los afectos, me recuerda a una red, como si así estuviese sostenida la memoria. Debemos sustentar las fuerzas que sostienen esos recuerdos. 

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– De alguna manera, esto se traduce en responder a los espacios a los que une pertenece. Tenemos que volver a consultarnos qué es lo importante, y replantear el lugar que eso ocupa en nuestras vidas. Ampliar el margen de lo importante.

El estallido, de este modo, se transforma en una “buena foto de cómo estábamos y cómo queremos ser”, una guía. Resignificar, reconstruir.

DE LO INTERNO A LO COLECTIVO

Pésimo Servicio es un colectivo interdisciplinario en el que 7 artistes visuales (amigues), quienes con la inquietud de hacer algo juntos, se comenzaron a reunir un poco antes del 18 de octubre y la semana misma de la evasión. “Fue espontáneo”, afirman.

Desde entonces se han dedicado a hacer diferentes acciones artísticas, intervenciones, generando material para las marchas, representando lo que sucede en la calle, de alguna manera. Así comenzaron con proyecciones, para pasar a “panfletos” impresos, a serigrafiar con un carro de supermercado habilitado para estar en las mismas movilizaciones, con la gente.

Están conformados por: Camila Fuenzalida, Danila Ilabaca, Gabriel Vilches, Iñaki de Rementería, Pablo Suazo, Paula López-Droguett y Rodolfo Muñoz

“No estoy en guerra”, fue el primer mensaje. “Chile Mata”, con la bandera del artista Martin Gubbins también es parte de lo que han ido plasmando; o “Zona de Sacrificio”, con datos de todas los proyectos y plantas que han producido profundo daño medioambiental.

Eso entre otras cosas, los ha forzado por necesidad al aprender a trabajar colectivamente.

¿Por qué se conforman así, por qué les hace sentido esta manera, como colectivo?

– Algunes nos conocemos hace 10 o más años. Cada une trabajaba en lo suyo, y el movimiento canalizó ese ánimo creativo que tiene que ver con un objetivo específico. Y así fue natural la creación en resistencia, sólo lo llevamos a un nivel “formal”.

– Teníamos un deseo de vincularnos, que también responde a una experiencia de la precariedad laboral común, que une vive como trabajadore independiente. Podíamos tener mucha más fuerza si trabajábamos coordinados, no como una suma de individualidades.

CREAR EN TOQUE DE QUEDA

Se articulan así por una necesidad de producir, de generar una especie de salvavidas. A través de las entrevistas, me cuestiono el rol del arte y de cómo este puede influir en un momento como el actual. Ahí es que una de las integrantes del colectivo habla de que “el arte te puede salvar en estos momentos, todo lo creativo. Es algo que se habla mucho, pero no habíamos vivido”.

De alguna manera, me dicen, que Pésimo Servicio surge de una necesidad de llorar menos y crear más.

– Responde, más allá de los oficios específicos, a que hay un tronco común que entiende las artes visuales y nuestras competencias. Ahí toma fuerza la impresora, que entra en protagonismo pues algo muy común que todos tienen, pero reproduce, permite general el material y responder en la misma frecuencia con la que nos llegaban los mensajes. Eso fue lo que definió los formatos. 

La urgencia de Pésimo Servicio es difundir, hacer una bajada de toda la información  que – aún – da vueltas y llega como avalancha, y hablarlas desde sí.

– Tuvimos que informarnos y darnos cuenta de la distancia gigante  que existe desde lo que uno es, hasta el poder comprender las lógicas represivas del Estado (derecho, leyes, protocolos). De alguna manera, encaramos el miedo a través de una voz gráfica.

¿CÓMO RESPONDEMOS AL PRESENTE?

En esta vorágine es que una bandera se transforma en afiche y luego en serigrafía y luego en una cancha tizada, para un partido mixto de sábado por la tarde. “Chile Mata” se lee desde el cielo. Cada une aporta para generar estas acciones, fortaleciendo e integrando la lógica de grupo a sus quehaceres.

Los 7 artistes comenzaron a trabajar por comisiones según la exigencia de la cotidianeidad. Esto es ”lo que le da más fuerza al grupo”: sin esa capacidad de convivir colectivamente, no existirían. Lo que dicen es un reflejo de lo que ocurre todo el país, cuando les vecines se encuentran hoy en día, pasan cosas. “Nos juntamos a encerrarnos con el toque de queda, de eso algo iba a salir, algo tenía que surgir”.

El otro día oí a una mujer hablar sobre nuestra forma de ser, que el chileno es un sujeto “oblicuo y llenos de silencios”. Tomando esta frase, y de ser así, ¿cómo eliminar esos silencios o formas de ser?

– Más que no tengamos identidad, puede que la que tenemos o se nos atribuye nos incomode. Hoy el silencio deja de ser un problema, y pasa a la acción. Creemos que no estábamos tan callados, y por eso nos hacen sentido las letras de Violeta Parra u otro tipo de arte en resistencia.

– Además, es difícil mantener una relación con un gobierno psicótico, mal emocionalmente, tiene que ir a terapia. Narciso. Hoy tenemos más lucidez sobre nuestras decisiones, sean malas o buenas, con respecto a esa relación. 

– Por otra parte, además de estallido social, también ha sido un estallido gráfico y de contenidos, de inspiración, de conceptos. Estábamos juntos sin saber qué pensaba el de al lado, y ahora sí lo sabes. Estás en la calle, y la calle comunica, y grita. Dan ganas de recoger eso, darle una vuelta. Es una inspiración, genera una reacción inmediata, nueva para nosotros y para todes.

– Nos gusta pensar que tan adormecidos no estábamos. Quizás antes sólo estábamos más separados, no se había producido una mezcla, no nos dábamos cuenta de lo que podíamos ser. Todo ese material estaba, no es que viviéramos un absurdo absoluto en Chile, lo estábamos procesando hace rato. Si no, no hubiese pasado este despertar si no hubiésemos estado inquietos. Y las fuerzas creativas también venían acumulándose hace rato. Por eso hablábamos de las injusticias mucho antes… 

¿Qué noticias les han asombrado más en estos meses?

– Que todavía no sepamos cuántos muertos hay, qué les pasó, si hay desaparecidos dónde están. Esa falta de cifra oficial, los nombres, ¿quiénes y de dónde son? Cuáles son sus causas reales de la muerte. No sabemos si hay 100 muertos, o 50, y esa ambigüedad choca, que pase en Chile aún habiendo pasado más de 60 días. Pensé que ya habíamos pasado por ese “¿dónde están?”.

Darse cuenta de que el Estado completo – o una rama – no había hecho el cambio de mentalidad de la dictadura hasta ahora impacta. Pensamos que el “poder civil” era importante, pero nos dimos cuenta que no, que aún existe la misma metodología de crímenes de estado.

Hay 300 y algo ojos menos, ya no se trata de un accidente, es un protocolo implícito. Confirmar que eso no había cambiado nada, a pesar de intuírlo, es fuerte. Están dispuestos a todo para no soltar el mango del sartén. Y eso es peligroso, pues cuentas un cuento de democracia que es falso.

Pésimo Servicio @pesimoservicio_

¿Cuál es el rol del arte en el estallido? ¿Qué más quisieran quieren decir?

– Sólo: Hágalo usted mismo, en un sentido muy cariñoso.

Nosotros sólo bajamos información que ya está disponible. Creo que así es bueno pensar en qué lugar queremos tener, nosotros queremos compartir información, y es un pequeño espacio de dónde se puede estar dentro de todas las posibilidades. Tratar de abrir más miradas en torno a lo que está pasando y entender que estamos agrupados y ser parte de eso como ciudadane es muy bonito, independiente de la trinchera. Todo es válido, y hay que aprovechar este momento.

Somos una especie de canal en ese sentido, con la intención de poner información en diferentes soportes.

– Finalmente, todo sigue reforzando la idea de la red, del colectivo, que se autosustenta y sostiene. Creo que eso es lo que quedará de este proceso, más allá de lo que ocurra en abril. Hay una reestructuración del tejido social, que estaba como medio guateando y se apretó de nuevo.

Por ahora, Pésimo Servicio continuará generando material a más largo plazo, por temas logísticos, con la intención de continuar haciendo intervenciones. Han recibido invitaciones, y están evaluando cómo participar y continuar su oficio.

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