¿Cómo el chilote no va a estar privao?

Chiloé privao - La juguera Magazine- 2baja

Por Sergio Castro Gómez

Esto de las salmoneras, la contaminación y el deterioro del ecosistema de la isla de Chiloé NO es algo reciente. Si hacemos un poco de memoria, fue en el año 2007 cuando estalló la primera alerta de crisis en la acuicultura industrial, aunque no con la magnitud de involucrar a tantas personas como ahora y de llevarlos a manifestarse de la forma que hemos visto por lo medios, además recordemos que en esas fechas no estaban tan empoderados los movimientos sociales, ni masificadas las redes cibernéticas de la información. Sin embargo, existió una crisis silenciosa, que se extendió al resto del territorio con grandes mortalidades de salmones que posteriormente fueron arrojados a los mares, del mismo modo hubo también despidos masivos de los trabajadores de dichas industrias.

Dicho percance fue prontamente aplacado por los empresarios nacionales y extranjeros del mundo salmonero, incluso una oportuna e importante injerencia de la llamada “billetera poco fácil” del Estado chileno a través CORFO que ayudó a apalear el problema. A mi modo de ver, fue como barrer la mugre y dejarla bajo la alfombra dado que el negocio salmonícola que opera en Chile continuó funcionando y creciendo exponencialmente como si nada, con las mismas malas prácticas que lo han caracterizado desde un principio. Como alguien dijo: “un negocio del primer mundo, pero con las malas practicas laborales y ambientales del tercer mundo”.

Respecto a lo de las salmoneras en Chiloé me constan muchas cosas puesto que tengo la suerte de tener familia cercana allá, y de conocer chilotas y chilotes antiguos que no miraban con buenos ojos esta seudo revolución industrial. En marzo de 2009, estaba en la isla haciendo mi tesis de Antropología, recuerdo que fui personalmente a la oficina de Sernapesca en Castro para preguntar sobre el impacto ambiental que este negocio podría provocar sobre el mar de los canales del archipiélago y sus especies vivas. Entonces me respondieron que el Servicio Nacional de Pesca, en conjunto con el Estado de Chile no contaban siquiera con el más mínimo instrumento o protocolo de regulación y fiscalización para los centros de cultivo de salmón. “No hay fondos destinados para eso”, me dijeron. Ahora sé que tampoco había interés por parte de quien otorga y aprueba dichos los fondos: el gobierno de turno. Quedé boquiabierto. Acto seguido me retiré del lugar.

Años han pasado de esa desidia estatal y los centros de cultivo de salmón instalados a lo largo y ancho de la X región cuentan por montones. Es incalculable la cantidad de residuos tóxicos que emanan de las salmoneras, restos de alimentos alojados en el fondo submarino los que han llevado a eutrofizar el mar, tal como dice Héctor Kol haciendo referencia a la abundancia inconcebible de nutrientes en el agua. Hoy mis amigos y amigas chilotes se pueden encontrar con muchos restos de basura industrial en las orillas de las playas acompañados de diferentes derivados del petróleo. Todo esto a vista y paciencia del Estado, que hoy, cuando le paralizan la entrada a la isla actúa como el mejor de los países capitalistas usando métodos de represión a larga distancia, y no solo policial, porque recordemos que la primera semana de mayo arbitrariamente comenzaron a depositar a la fuerza el famoso bono de 300 lukas en las cuentas rut de los pescadores movilizados, un método rompehuelgas al más puro estilo gringo.

Al visibilizarse este daño ambiental provocado por un irresponsable manejo industrial, podemos observar también un estrepitoso quiebre en el modo de producción de la sociedad chilota que en su gran mayoría gira en torno al negocio salmonero. Me acuerdo lo que mi amigo Joche Elgueta, chilote antiguo, me dijo una vez: aquí en Chiloé, cuando esta mentira de las salmoneras se derrumbe, el chilote que es arraigao de sus costumbres volverá a la tierra a vivir de ella sin problemas, pero el cristiano que no es de aquí, y que vino buscando trabajo, y también el chilote que dejó de lado sus costumbres, a ese no le quedará más que irse de la isla. Sabias palabras que resumen el proceso de precarización socio cultural, político y económico de Chiloé en los últimos 20 años.

 

Habrá que no perder el rastro y ponerle mano y ojo crítico cuando se calmen las aguas y el hecho deje de ser noticia. El salmón chileno se devaluará en el mercado mundial haciendo colapsar esta macro industria, y se hará necesario observar cambios y problemáticas que puedan producirse a raíz de esta debacle, como los altos índices de desempleo.

 

 

 

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