Claudio Marín: “Soplo nos lleva a una discusión sobre aquello que no encaja en la sociedad”

Basta una respiración para aceptar o rechazar una forma determinada de vida. Para acatar, o no, las normas sociales que determinan cómo tenemos que ser las personas, y que reniegan de todo lo inclasificable e impío del ser humano.

Esa disyuntiva plantea Soplo, monólogo corporal de OANI Teatro interpretado por la actriz Camila Landon que integra elementos de la performance para representar una discusión súper actual en torno al mito griego de lo hermafrodita y el exilio de la transgénero Anne Grandjean en 1765.

Por Francisca Mayorga

Rescatando la tradición del teatro Lambe Lambe, Claudio Marín Echeverría, director, y la dramaturga y productora, Valeria Correa Rojas, abordan esa escisión. Una cicatriz que perdura y se sostiene en una investigación profunda y transdisciplinaria que parte de la materialidad del plástico como desecho y que finalmente concluye con esta producción estética y sensorial de lujo que configura, acaso en tensión, distintas facetas del arte contemporáneo.

“Soplo no cuenta una historia, el espectador la configura. Es una significación con distintas estrategias performativas basada en el mito griego de los hermafroditas; la premisa de que el ser humano era hombre y mujer, un ser perfecto que luego fue castigado con la descorporeización, es decir, con la obligación de convertirse en uno u otro. De esta manera Soplo, como producción estética y sensorial con elementos de performance, nos lleva a una discusión súper actual sobre lo monstruoso y lo prohibido. Sobre aquello que no encaja en la sociedad”, explica Marín.

¿Cómo se relaciona ese mito con el juicio de Anne Grandjean (1765)?

-Valeria: Soplo está inspirado en varias historias, sin embargo, la historia de Anne no la verás en la escenificación. Ella nace hermafrodita y fue determinada por un doctor como mujer, pero en la adolescencia se sintió más masculina, se arrancó a otra ciudad, se vistió de hombre y se casó con una mujer, hasta que la descubrieron y la llevaron a juicio. Por suerte, Anne tiene un abogado que la defiende, señalando que es culpa de la naturaleza que ella naciera hermafrodita, y que no se puede juzgar a la naturaleza por ello. Finalmente, se le perdona la vida, pero como castigo sufre el exilio. No puede volver a ver a quien ama, ni vestirse de hombre, ni tener relación de convivencia con otra mujer. Tiene que vivir otra vida, con una vestimenta que en el fondo es su cárcel y ahí la toma de decisión está está en si acata el juicio o no. En si entra en esa vestimenta o no.

Claudio: en ese punto se debate la actriz todo el rato, y en Soplo representamos cómo nos imaginamos que sería ese exilio en la actualidad. La soledad del ser humano contemporáneo, súper amplia en su angustia y existencia, no tiene dónde asirse porque todo es líquido, nada permanece, no hay dónde ponernos. Todas nuestras creencias y estructuras se están derrumbando, y en esa trizadura nosotros intentamos humildemente meternos. En la existencia de esa toma de decisiones de a dónde quieres ir con este castigo.

¿En esa toma de decisión se encuentra ese Soplo de vida?

-Valeria: o sea, dónde está esa respiración, ese momento en donde cada uno de nosotros toma una decisión. En un soplo de vida puedo hacer que una persona quede fuera de mi vida, o aceptarla, por ejemplo.

¿Qué elementos del Lambe Lambe se incluyen en Soplo?

-Claudio: Yo trabajo con la tradición de las compañeras porque creo que su trabajo es bellísimo. En su investigación salieron de su espacio disciplinar para alcanzar algo transdisciplinar: no está la caja del Lambe Lambe, no hay muñecos antropomorfos y la materialidad está más cerca de la abstracción en el arte. Camila, actriz y titiritera, trata de estar en un cuerpo en primera perspectiva pero también intentado relacionarse con una materialidad no-antropomorfa.

Recordemos que Soplo es la culminación de una investigación. Hay un cuerpo teórico detrás. Si no tenemos la posibilidad de escribir sobre nuestra práctica artística y reflexionar al respecto nuestra práctica no existe realmente.

¿De qué trató la investigación?

-Valeria: En la primera etapa del proyecto, nuestra pregunta de investigación fue: “¿Dónde radica el soplo de vida que hace que un objeto se vuelva una forma animada?. En los últimos 20 años el títere antropomorfo ha ido variando. A partir de la experiencia de la Bauhaus, en los ’60 se levantan investigaciones sobre cómo la forma comienza a tener un discurso potente, una historia, y lo mismo para el cuerpo del actor. Entonces nos preguntamos dónde está ese soplo de vida, ese aliento, para que ese objeto que está muerto comience a respirar, a pensar, a sentir. Camila lo desarrolla un poco más en su residencia en Bélgica. Elige material de desecho, las bolsas plásticas, y comienza a darle vida a esta materialidad, transformándola en un personaje.

Soplo es el resultado de una búsqueda personal y colectiva de diferentes formas de expresión de la materialidad en el teatro contemporáneo.

¿Cómo funciona lo performativo en Soplo?

-Claudio: Como director me interesa rescatar el discurso de la materialidad que ha instalado OANI, pero desde un lugar más performativo. La performance es un arte de acción que exige a la actriz estar presente aquí y ahora, en una corporalidad en primera perspectiva. Por tanto, Camila es una materialidad más dentro de lo que circula en esta significación; es luz, forma, volumen, abstracción, sonoridad, todo, y son sus acciones las que van siendo interpretadas por el público. Así, con Soplo buscamos dinamitar la cuarta pared en términos sensoriales, desde todas las aristas que permita el formato escénico. Que el espectador tome decisiones en el aspecto de la sensorialidad, de qué es lo que quiere o no quiere mirar.

¿A través de qué estrategias se apela a lo emotivo?

-Claudio: toda percepción estética es emocional. Con la Modernidad comenzamos a contar historias, pero ahora es como si el arte, con la performance, quisiera retomar elementos del teatro antiguo. En Soplo nos estamos valiendo de estrategias de las vanguardias históricas de fines de 1800 y su posterior desarrollo con las neovanguardias –toda la performance neoyorkina de los ‘60 y la performance de los ’80 de Chile en dictadura–, y tenemos este relavado posmoderno latinoamericano de estrategias performativas.

¿Es posible identificar una propuesta política?

-Valeria: yo creo que desde el punto de vista de todo lo que no encaja. Todo lo que no es. Hay tanto del ser humano que no se encaja, entonces aborda un poco a todo eso.

Claudio: Y también nos permitimos esto acá en la región porque hay un espacio y un territorio que permite, no sé si una libertad, pero sí una escena de avanzada para poder explorar muchísimo más allá de la formalidad tradicional de la capital. Valpo se caracterizan por los festivales que se instauran: la caja Lambe Lambe, Tsonami, Teatro Container, Danzalborde; son festivales consolidados con un fuerte arraigo en lo contemporáneo, y eso es súper interesante.

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