Arelis Uribe: «Me gusta fijarme en las mezquindades cotidianas de la condición humana y escribir desde ahí»

 La autora de Quiltras (2016) y Que explote todo (2017) dará en Valparaíso un workshop de narrativa, este sábado 6 de abril. Aquí conversó sobre su proceso creativo, su amor por la columna de opinión, y la capacidad de la ficción por universalizar situaciones.

Por Valeria Viancos

Los quiltros son mestizaje, pobreza e incluso a veces abandono. ¿Qué buscabas plasmar titulando Quiltras a tu primer libro de cuentos?

-Creo que quería plasmar, justamente, esos conceptos. El quiltro es un tipo de perro o de animal típico no sólo de Chile, sino de Latinoamérica. Representa la mezcla, la diversidad de razas, el vagabundeo, el no lugar, el origen difuso y el destino perdido; pero a la vez, son animales fieles, salvajes, libres, rudos, endurecidos. En mi corazón proleta habitan esas sensaciones cuando pienso en mi adolescencia y cuando pienso en el presente de mucha gente que quiero o que no conozco pero aún así me tocan.  

Sabemos que para comenzar con tu trabajo en la narración participaste en talleres de escritura (diferentes formatos) ¿Recomiendas participar de estas experiencias para generar conocimientos en torno a la escritura?

-Sí, creo que cada persona recorre su propio camino en la búsqueda estética de su voz, pero los talleres sirven, al menos a mí me sirvieron, para conocer a gente con intereses similares, para exponer mis textos a otras personas con interés en la escritura y recibir feedback, para conocer referencias literarias nuevas y, también, para comprender cómo funciona la escena literaria chilena y decidir si ser parte o no.

En el lanzamiento de tu libro Que explote todo, expresaste que la columna de opinión es el formato al que le tienes más cariño ¿A qué se debe?

-Jajaja qué linda la pregunta, quiero a la columna de opinión porque de ahí vengo, es el primer género formal que aprendí para expresarme  —cuando era muy chica, a los 18, yendo a unos talleres para jóvenes periodistas de El Mercurio— y luego estudié periodismo y no la solté jamás. Con la columna de opinión aprendí a escribir, porque es breve y es libre y funciona como un mini ensayo. Soy una defensora acérrima de la columna.

En Que explote todo abordas diversas temáticas sociales, culturales y políticas que nos afectan a nivel nacional, en formato de columnas de opinión. ¿Cómo es tu proceso de creación al escribir columnas? ¿Hay temas que te generen mayor interés?

-Mi proceso ha ido de lo general a lo particular, después de estudiar periodismo y luego un magíster en comunicación política, me obsesioné con la política a nivel macro, con esos relatos tradicionales que nos hablan que la macroestructura, que el proletariado, que la revolución y la lucha de clases como un tsunami inminente que un día arreglará todos nuestros problemas; hoy me gusta escribir de lo macro, de ese aleteo de mariposa que genera huracanes, me gusta fijarme en las mezquindades cotidianas de la condición humana y escribir desde ahí, de las pasiones singulares que conducen la gran historia universal.

Como escritora feminista ¿Cuál es tu visión de la literatura actual?

Es que la literatura actual es todo, es demasiado amplio, El Quijote sigue siendo literatura actual. ¿Qué pienso de la literatura? Que es una mímesis de lo que somos, que juega a intentar capturar la vida en palabras y ese gesto siempre es fracasado porque es imposible capturar la vida. La literatura son las pasiones puestas en palabras, son los sentimientos, los secretos, las vivencias de personas que se dieron el tiempo de ordenar ese sentir en una obra, en un texto legible y traspasable de mano en mano. La literatura es consuelo cuando estoy triste y es desafío profesional.

Mientras leía Quiltras me costó entender que era ficción, hasta que detecté en el primer relato que la protagonista estudiaba filosofía (tú, periodismo). ¿Cómo es para ti reflejar una realidad (como lo que haces en tus columnas), pero a través de la ficción?

Lo que me gusta de la ficción es que es capaz de universalizar de otra manera. No importa si lo que se cuenta sucedió o no, importa que es posible que le pase a cualquiera porque le ha pasado a alguien que ni siquiera existe. Es medio delirante, pero es como cualquier otro arte, como el teatro o la música; siempre se trata de aquello inexplicable que es más grande que tú y yo y que es esa fuerza que nos empuja cada día a levantarnos por la mañana y conectar con otras personas. Y ese vínculo, lo que lo genera y sus consecuencias, es el leit motiv de toda obra humana, sea literaria o no, sea ficción o no.

BONUS TRACK DE LA FELICIDAD

A horas de subir esta entrevista, la nueva Ley de Acoso Callejero fue aprobada en el Congreso, de forma unánime, con 149 votos a favor. La escritora fue parte del Observatorio de Acoso Callejero (OCAC), organización que durante 5 años dio la pelea para que se tipifique el delito de acoso sexual en espacios públicos. No quisimos dejar fuera sus impresiones:

«¡Estoy feliz porque es un paso dentro de muchos! Ahora viene la implementación de la ley, ver cómo va a operar, cómo va a funcionar.  Lo mas importante es que nosotras empezamos a hablar de este tema y mostrarlo como un problema político que ameritaba una discusión legal acerca de lo que ocurre: que hay mujeres que son tocadas en el espacio publico – hombres también- por hombres, mayores generalmente. Hace cinco años que pensamos en esta idea, jamas pensé que viviría para verla aprobada. La Natalia Valdebenito siempre echaba la talla: bueno cuando seamos viejas vamos a ir a denunciar, cuando ya no nos acosen jajaja Lo logramos y es bacán, es una pega que hicieron muchas muchas personas para otras muchas personas. En el OCAC pasamos algunas, pero es para todas. Feliz».

 

Comenta desde Facebook

Comentarios