Anis, muralista porteña: “Las mujeres recién nos estamos tomando los espacios públicos a través del arte”

La artista detrás del proyecto de muralismo «Pioneras Porteñas» reflexiona en torno a la figura de la mujer como creadora e inspiradora de arte callejero.

 

Por Sandra Rojas

Entre morado y turquesa, con pinceles y paleta de colores en mano, el retrato de la porteña Celia Castro es admirado por quienes visitan el Terminal Rodoviario de Valparaíso. Nació en 1860, fue la primera mujer en estudiar pintura profesional en Chile y hoy ha sido plasmada con la técnica del neomuralismo en este céntrico espacio de la ciudad. Jocelyn Aracena, más conocida como Anis, es la artista detrás de este proyecto denominado Pioneras Porteñas, que busca homenajear y reivindicar a mujeres históricas de la ciudad puerto. 

“Para mí, esta iniciativa ha significado desentramar y encontrar luchadoras que muchas veces habían sido invisibilizadas. Es levantar una alfombra y descubrir que siempre estuvieron ahí. Que hayan sido pioneras, habla de rebeldía, habla de estar en contra de muchos. De ellas nace este espíritu para atrevernos a hacer algo que no está establecido”, relata Anis, quien comenzó su carrera hace más de 20 años y centra la mayoría de sus obras en la figura de la mujer, obteniendo reconocimiento dentro de la escena artística urbana.

Pronto, junto a Celia Castro, Anis también retratará a Marta Vergara (Escritora, 1898) y, más adelante y en otros puntos de la ciudad, a Ernestina Pérez (Médica, 1868), Adriana Olguín (Abogada, 1911) y Micaela Cáceres (Costurera).

-¿En qué momento de tu carrera nació este deseo por pintar mujeres? ¿Lo consideras una manifestación feminista?

-Se ha dado natural. De alguna forma, siento que la pintura es algo que me habla y no puedo manejar. Un profesor me dijo que se trata de un espíritu en sí mismo y me gusta creer en eso. El tema de la mujer ha llegado a mí más de lo que yo lo he buscado. De un momento a otro, me di cuenta de que estaba pintando sobre nosotras, que estaba profundizando mucho en el tema. Yo soy feminista porque me levanto y lo soy, no puedo dejar de serlo. Entonces todas mis acciones van ligadas a eso.

-¿Cuál es la importancia de que las mujeres ocupen el espacio público para plasmar sus fortalezas o necesidades?

-El hombre siempre ha tenido el espacio público para poder desarrollarse y ahora las mujeres lo estamos recién tomando a través de este tipo de manifestaciones. Es algo que partió hace diez años, no más que eso. Sin embargo, muchas niñas no tienen la posibilidad de pintar en la vía pública, ya que sus familias no se lo permiten. Y eso es porque las mujeres siempre hemos estado relegadas al espacio privado. Tenemos que salir de esos cánones.

También me parece importante alejarse de las especificaciones de género. A veces, los artistas que estamos en la calle tenemos cierta culpa en mantener estereotipos que están súper marcados. El rosado para pintar a una niña y el celeste para los niños. Entonces yo propongo crear estos seres que son un poco más extraños, de distintos colores, para que se vaya descodificando toda esta cosa que está tan establecida.

-¿Cómo ves en el muralismo la imagen de la mujer, no solo como creadora, sino también como representación?

-Primero, como creadoras, considero que hoy en día hay muchas artistas que no están visibilizadas. Por lo menos en Chile, yo podría contar fácil unas 200 pintoras. Ya es un movimiento bien grande que se ha expandido, no solo en torno al feminismo, sino que también en otras ramas y opresiones. 

Y como representación, todavía hay mucha chica delgadita con cinturas pequeñas. Al igual que en la publicidad, a veces se apunta solo a esta mujer que es perfecta, que cumple todos los cánones de belleza, y siento que ahí falta harto para dejar de usarnos como un objeto. Existen muchos tipos de cuerpos y es importante que nosotras nos podamos identificar y que lleguemos a toda la gente. Hay que diversificar este imaginario colectivo.

-¿De qué manera abordas la desnudez en tus murales?

-Me cuesta ponerles ropa a mis chicas, pero, al mismo tiempo, no la abordo desde una posición tan explícita. Juego un poco con eso, con estar detrás de la naturaleza, con que no se vea. Y creo que es porque todavía tengo bastante de ese conservadurismo y obviamente lo quiero deconstruir, ya que son trabas que uno trae desde la crianza. Igual no tengo grandes problemas con la desnudez, porque para mí el arte no es solo agradar, sino que también tiene mucho de incomodar. Juego con ambas cosas. No me fijo únicamente en decorar un espacio que se vea lindo, sino que también me gusta que a veces despierte a la gente. Y los cuerpos desnudos, los pechos imperfectos que han tenido cáncer, pueden lograrlo.

Considerando al arte callejero como una herramienta de resistencia y manifestación feminista ¿Cuál es el desafío para los hombres y mujeres?

A los hombres, les aconsejo que no usen tanto a la mujer como un recurso, aprovechándose también de este movimiento. Creo que la clave es que se retraten ellos mismos, que muestren su sensibilidad. Si quieren transmitir emociones, háganlo pintando a un hombre sensible, busquen en su interior y no dejen que solo sea la imagen de la mujer la que transmita ese tipo de sensaciones.

Y para la mujer, el desafío es aplicarse. Pintar, pintar y pintar. Hacer lo que quieras y no esperar a que un hombre o un grupo de personas te invite a la calle.  Agarra tus cosas, sal y hazlo sola. 

 

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