Andrea Rioseco: “Me interesa transmitir el rescate de lo menos evidente, en medio de las historias que ya circulan”

Mañana a las 16.00 hrs, la artista chilena Andrea Rioseco realizará una intervención sonora en las catacumbas del Cementerio Nº1, como parte de las actividades de la XII versión del Festival Tsonami.

Por Francisca Mayorga

Atendiendo al relato vivo de los propios habitantes, la residente de formación del XII Festival de Arte Sonoro Tsonami discute la noción de olvido usualmente asociada a los cementerios. Esta vez, Andrea Rioseco intervendrá la galería subterránea del camposanto Nª1 de Valparaíso, ubicada en calle Dinamarca, cerro Panteón, justo al norte del Cementerio de Disidentes.

Con formación en artes plásticas y etnopsicología, Rioseco recogió, durante su investigación, el testimonio de 30 personas que circulan habitualmente por el lugar. Con este registro, y siguiendo el formato de un cadáver exquisito, la artista elaboró una cartografía audible con 10 parlantes autónomos que corroen la economía comunicacional del hito histórico y recorrido turístico.

– ¿Por qué escogiste el cementerio para realizar la intervención?

Escogí la galería subterránea del Cementerio Nº1 de Valparaíso, principalmente, por el desafío de rebatir la noción de finitud a partir del uso de un espacio residual y olvidado. En virtud de poder dar cuenta del proyecto elaborado, me permití una aproximación al cadáver exquisito en el tratamiento de los audios, lo cual sin duda me permite evocar la importancia que doy a los encuentros inesperados durante la residencia.

– ¿Qué buscas transmitir a los transeúntes del cementerio?

La instalación es una invitación a abrir el sentido más usual del espacio, generando un recorrido hacia un mundo fragmentario a partir de sencillas latas que emulan las antiguas lámparas con que, en otros tiempos, se transitaban los cauces. En total, más de 30 topos relatores desencadenan una escucha parcial de la obra. Sea cual sea el recorrido por la instalación, está diseñada para operar apenas como una colección de momentos.

Principalmente, me interesa transmitir al oyente el rescate de lo menos evidente, en medio de las historias que ya circulan. Dicho de otro modo, se trata de ponerse a pensar en la extraña voz de cada uno de nosotros.

Galería subterránea del Cementerio Nª1 de Valparaíso / Nelson Campos

– ¿Qué voces forman parte de tu proceso investigativo y qué conclusiones alcanzas a partir de los testimonios recabados?

El cuerpo de narradores es bastante heterogéneo. Por un lado, historiadores y aficionados, quienes muchas veces sirvieron de guía para comenzar la búsqueda, y luego, trabajadores del cementerio con oficios del mundo del subsuelo: obreros municipales, guardias y mayordomos de edificios.

Sobre las conclusiones, estoy en camino de algo que todavía no alcanzo a visualizar con exactitud. Esa ambigüedad me interesa del trabajo con la voz, como materia y material de investigación. Poder decir algo con palabras ajenas, modificar el significado de palabras en loop, etc.

– ¿Qué artefactos utilizarás en la intervención?

Mis elementos de trabajo son bastante sencillos. Utilizo precarios parlantes autónomos montados en tachos de lata, a los que adhiero las coordenadas geográficas por los lugares donde transité. De esta manera, realizo un montaje de cualidades efímeras; apenas mínimas voces que suman otro estrato a la realidad del tiempo, y que concluye cuando se va la carga de cada parlante.

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