Asociación de Fotógrafos Independientes de Valparaíso: En primera línea

Desde 2011, la Asociación de Fotógrafos Independientes de Valparaíso registra marchas multitudinarias, denuncia injusticias y aporta en la construcción de la memoria histórica de nuestro país. Conversamos con tres de sus miembros, quienes relataron sus experiencias, convicciones y temores.

Foto: Álvaro Rojas / A.F.I. Valparaíso.


Por Sandra Rojas Barrera


Ramón Sernuda, Álvaro Rojas y Fernando Jorquera llegan algo inquietos al café en donde realizamos esta entrevista. Revisan sus celulares, cuchichean en voz baja y miran la hora constantemente. Más tarde, hay convocada una marcha en contra de la denominada Ley Antiencapuchados, y ellos sienten la responsabilidad de estar allí para captar cada detalle con sus cámaras. Los tres forman parte de la Asociación de Fotógrafos Independientes de Valparaíso, organización que fue fundada en 2011 y que tiene como objetivo resguardar la seguridad de sus miembros, denunciar injusticias y registrar los abusos de poder por parte de las fuerzas policiales. En este momento, la componen alrededor de 20 fotógrafos y fotógrafas, de los cuales cinco se encuentran activos. En un trabajo constante en primera línea, han presenciado convocatorias familiares, pero también actos de violencia, represión y muertes. 

A.F.I. fue una entidad que nació en dictadura y se prolongó hasta el retorno de la democracia ¿Qué los motivó a instaurar nuevamente un gremio como este y, además, en Valparaíso?

RS: Partimos con esta asociación motivados por el documental La ciudad de los fotógrafos. Muchos de nosotros ya conocíamos lo que era la dinámica de la AFI histórica y teníamos contacto con varios de sus miembros. En ese contexto, uno de ellos nos propuso replicarlo en Valparaíso, por lo que tomamos la idea. Era necesario hacerlo, ya que en el año 2011, se vieron mucho las detenciones sistemáticas de fotógrafos independientes, por lo que debíamos protegernos entre nosotros. Por otro lado, los estudiantes no sabían en quién confiar, porque también había mucho policía infiltrado. Tuvimos que, de alguna manera, ponernos una credencial, algo que demostrara que éramos fotógrafos independientes y que estábamos cubriendo el movimiento estudiantil. 

Foto: Álvaro Rojas / A.F.I. Valparaíso.


En base a su experiencia en este tiempo de estallido social y su trabajo en años anteriores ¿Cuál es el valor de la fotografía como documento histórico y de denuncia?

AR: Es primordial, ya que si hacemos la comparativa con el escenario actual que vive Chile, la dictadura de Pinochet empezó a caer gracias a un fotógrafo: Luis Navarro. Fue él quien registró el primer hallazgo de osamentas correspondientes a detenidos desaparecidos. Gracias a eso, se pudo comprobar que en Chile estaban desapareciendo personas de forma sistemática, porque hasta el años 78, la gente que se atrevía a afirmar eso eran tomados por locos. Yo creo fehacientemente que, si una fotografía inició la caída de la dictadura de Pinochet, ahora puede pasar lo mismo, no solamente con este Gobierno, sino que con todo el modelo heredado que nos impusieron a punta de sangre y fuego. 

RS: Voy a responder con un testimonio. Hace unos años, nos tocó documentar una protesta en la Universidad de Playa Ancha. Ese día detuvieron a una niña de 15 años y la acusaron de romperle una pieza dental a un Carabinero. Por esos azares del destino, yo tenía la foto del momento exacto en que el policía perdió el equilibrio al tirar una lacrimógena y se cayó solo. Gracias a eso, la joven quedó en libertad de inmediato. Aquella vez, yo me dije: “Esto que tengo en la mano es más que una cámara fotográfica, es algo con lo cual puedes hacer zumbar un montaje preparado por la policía”. Me di cuenta de que la foto no solo tiene un valor histórico, sino que también de denuncia. Tú puedes salvar a una persona de pasar meses en la cárcel o, en el caso de ella, en el Sename. 

Foto: Álvaro Rojas / A.F.I. Valparaíso.


Los medios de comunicación tradicionales han generado desconfianza por no transmitir los hechos con completa veracidad ¿Sienten la responsabilidad de suplir el trabajo que no están haciendo algunos periodistas, camarógrafos o fotógrafos?

AR: Por supuesto. Desde siempre, en nuestro país ha habido un cerco informativo por parte de los medios de comunicación que, en su gran mayoría, pertenecen a grupos empresariales o al Estado. Entonces, naturalmente, no van a mostrar toda la información porque no van a querer perjudicar a su clase. De allí nace la necesidad de crear contra información a través de la fotografía. Hoy, es mucho más rápido porque la mayoría de los teléfonos tienen cámaras, pero con un celular no vas a captar la acción precisa y con la calidad justa. La idea es no perder ningún detalle, porque eso puede marcar la diferencia a la hora de salvar a alguien a quien le cargan un delito que no cometió.

Foto: Álvaro Rojas / A.F.I. Valparaíso.


Violencia policial


Mucha conmoción causó el ataque que recibió Gustavo Gatica mientras tomaba fotos ¿Cómo enfrentan el miedo a la hora de salir a la calle? ¿Se han sentido perseguidos?


RS: Uno se siente amenazado, ya que algunas de nuestras fotos han resultado muy comprometedoras para Carabineros, y ellos saben mucho de nosotros. En una ocasión, enfrenté a un policía que me había atacado hace unos días. Él levantó el arma y me dijo, literal: “Sal de aquí, judío reculiado. Si no fuera porque eres bombero, ya te habría matado”. Sus palabras me dejaron frío, porque el tipo sabe que soy judío y también sabe que soy bombero, o sea nos tienen completamente identificados. 

FJ: Y si bien tenemos mucha experiencia, todos los días vemos cosas nuevas, como el tema de los perdigones. En movimientos anteriores habían sido muy poco utilizados y ahora es pan de cada día. Al igual que las lacrimógenas. El primer día de manifestaciones nos salvamos de que nos golpeara una directo en la cabeza. Eso demuestra que el miedo siempre está presente. 

Foto: Álvaro Rojas / A.F.I. Valparaíso.

Les ha tocado ser testigos de diversas situaciones de violencia o vulneración de los derechos humanos, ¿Cómo sobrellevan el dilema de fotografiar o ayudar a algún herido?

RS: Nosotros siempre hemos priorizado la vida. Un viejo refrán dice que quien salva una vida, salva al mundo entero. Así que tenemos súper claro eso. Muchas veces, hemos perdido la foto del momento por tratar de ayudar en algo más.

AR: También hay compañeros que han tomado fotos en situaciones extremas que han resultado valiosas. Algunos dicen que es morbo, sin embargo, es necesario testimoniar el nivel de violencia, las consecuencias graves de la represión policial. Eso ha pasado con los múltiples heridos por perdigones. Le tomamos foto a las lesiones, por respeto reservamos la identidad del herido y, una vez que hacemos la imagen, nos transformamos en un voluntario de salud más. 

¿Recuerdan algún hecho o imagen que los haya marcado especialmente durante su trabajo como fotógrafos de A.F.I. Valparaíso?

AR: Mayo de 2015 a mí no se me borra. Con mis compañeros estuvimos presentes en el asesinato de Exquiel y Diego, los jóvenes que fueron baleados durante una manifestación. Fue impactante ver cómo morían desangrados en nuestros brazos y no pudimos hacer nada, mientras Carabineros continuaba reprimiendo alrededor. Días después, ocurrió lo de Rodrigo Avilés, cuando fue golpeado por el chorro del carro lanza agua. Yo estaba detenido, me habían agredido por estar tomando fotos y, finalmente, fui yo mismo quien les indicó a los policías cómo llegar hasta el Hospital Carlos Van Buren. 

Foto: Álvaro Rojas / A.F.I. Valparaíso.


Resistencia

¿Tienen algún referente en el mundo de la fotografía?

RS: Rodrigo Rojas, un fotógrafo que fue quemado vivo durante la dictadura. Nosotros tenemos el privilegio de conocer a su madre, quien hasta el día de hoy llora a su hijo. La historia de Rodrigo no deja indiferente a nadie, menos a los que estamos en la calle con la cámara. De alguna manera, es un referente, un patrono, sentimos que nos acompaña en espíritu. Y junto a él, también admiramos a todos esos viejos que forman parte del documental La ciudad de los fotógrafos. Los hemos conocido en forma personal, han venido a Valparaíso a tomar fotos con nosotros, por lo que es un honor ser herederos de lo que ellos hicieron en los 80.

¿Consideran la fotografía una forma de resistencia?

FJ: Es una responsabilidad que uno adquiere, un compromiso. Así como hay personas que se manifiestan poniéndose una capucha, otros que hacen barricadas o salen a marchar, nosotros nos expresamos a través de las fotos. Es la forma que tenemos de sumarnos y apoyar las demandas sociales. Más que ser una pieza clave o necesaria para ayudar a otras personas, es un tema personal como ciudadanos, miembros de este pueblo, que también exigimos un país mejor.

AR: La fotografía es nuestra voz, nuestra expresión. Nosotros tenemos conciencia de que una imagen puede ser tan efectiva como una piedra, como una bomba molotov. Los Carabineros nos han dicho de forma textual: «Nos duelen más las fotos que los piedrazos». Así que es una responsabilidad y nuestra forma de resistir.

Fotos galería: Ramón Sernuda

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